Comunicación maestros y alumnos... ¿Cómo y para qué?

La escuela es uno de los lugares donde los niños, niñas y adolescentes pasan la mayor parte del tiempo. Por dicha razón, los maestros tienen un papel importante en su formación y en la prevención de una serie de situaciones.
En ese sentido, la comunicación con sus estudiantes juega un rol de suma importancia, ésta debe ser clara, horizontal y afectiva.

El primer paso para comunicarse con los estudiantes es escuchar realmente lo que dicen.  Antes de que los maestros se enfrenten apropiadamente a cualquier problema con el estudiante, deben saber cual es realmente el problema. Es posible que al escuchar un discurso, el receptor entienda un mensaje diferente a la intención del emisor, por eso el parafrasear lo escuchado puede ayudar a para descubrir el verdadero significado del mensaje y así y poderlo discutir y aclarar.

La clave para una buena relación comunicativa maestro alumno es determinar por qué se siente perturbado por una conducta en particular y de quien es el problema. Si es un problema del alumno, el maestro debe volverse consejero, apoyo y ayudar al estudiante a encontrar la propia solución.

Quizá alguna vez nos haya tocado algún alumno que está en la parte de atrás del salón, o a veces enfrente de nosotros y lee el periódico, revistas, libros de otras clases, hace apuntes de otras cosas, o sólo hace dibujitos. ¿De quién es el problema? Es difícil responder. Hay que diagnosticar. Claro, lo primero que hacemos es reprenderlo, amonestarlo o sacarlo del salón.

Ante este problema y muchos otros hay que hacer cumplir las normas establecidas pero también escuchar con empatía, es decir, escuchar la intención y las emociones detrás de lo que otro quiere decir y reflejarlas mediante el parafraseo. Esto nos permite encontrar la solución o hacer que el estudiante la encuentre, si el problema es de él. Al tratar de escuchar al estudiante y evitar precipitarse a dar consejos, soluciones, críticas, reprimendas o interrogatorios, el maestro mantiene abiertas las líneas de comunicación.

Muchas veces, los sentimientos recíprocos de afecto entre maestros y alumnos ayudan a que éstos puedan comprender y entender las consecuencias de sus comportamientos inadecuados, inclusive el fumar cigarrillos, y los beneficios de actuar con responsabilidad.

Para crear un ambiente positivo y prevenir problemas, los maestros deben tomar en cuenta las diferencias entre los alumnos, mantener la motivación de los estudiantes y reforzar las conductas que apoyen al trabajo.